Sería perfecto, pero…

Posted on Mai 7, 2007. Filed under: catarsis |

   Nunca sabía si era él quien fallaba. Su manera de entender las cosas, a veces llamaba la atención. Y, llamaba la atención simplemente porque no era una ideología, era una forma de vida. Siempre rodeado de gente pero, al final, siempre se sentía solo. 

     Es curioso como la gente es capaz de auto engañarse, todos dicen tener un objetivo en su vida y en sus relaciones. Pero, igual de curioso, es darse cuenta que nunca avanzan hacia esos objetivos. En sus relaciones, se conforman con lo que tienen simplemente porque hace tiempo fue bonito, por lo que significó o, porque sin darse cuenta entraron en la rueda y han llegado a disfrutar de esa rutina horrible que te hace estancarte.

         Le resultaba difícil entender cómo es posible desear algo y, al mismo tiempo, esforzarse en no vivirlo y no disfrutarlo. Estaba harto de oír lo buena persona que era, lo importante que era para los demás. Por primera vez, se sintió incapaz de animar y necesitó que le ayudasen a recuperar la ilusión. Pero, resulta que nadie era capaz de hacerlo, nadie estaba a su lado. Pudo ser culpa suya, tal vez el sistema había ganado y no se había dado cuenta, tal vez la gente que tan bien se sentía junto a él, era como los demás, egoístas. Capaces de recibir todo tipo de cariño y atenciones, pero, incapaces de fijarse en un compañero con necesidad de apoyo.

        Lo que más le dolía, era ver a esos a quien ayudó, alejados y escondidos, ahora estaban mejor y ya no lo buscaban. Es más, cuando él los buscaba a ellos, le resultaba incluso incómodo hablar de sus necesidades. La sensación era demoledora, le dejaba vacío, le impedía incluso sonreír, algo que nunca había creído posible. Y, se dio cuenta de que no era por no poder expresarse, era mucho más simple. La sensación se parecía a la decepción, pero después del primer momento, comprendió que era peor. Acababa de descubrir que existe esa gente capaz de prometer y no cumplir. Esa gente que no tiene problemas en hablar de cosas en las que no cree pero defienden en todo momento. Esa misma gente que te llegaría a convencer, si no fuese porque nunca lleva a cabo esos proyectos; su problema con esta gente, es que no los identifica hasta que le decepcionan tantas veces que ya no puede ser por casualidad o por dificultades.

             Se encontró ante una decisión difícil, ¿dejaba de buscar a aquella persona que él sentía que debía existir o se conformaba con encontrar a alguien con quien vivir una rutina? Estaba cansado de escuchar un discurso que ya conocía desde hacia tiempo. Él lo llamaba: “sería perfecto, pero…” El discurso se lo sabía de memoria, tenía diversas variantes: eres lo mejor que me ha pasado desde…, eres la persona con la que podría hacer cualquier cosa que me propusiera…, gracias por estar conmigo, haces que mi vida resulte más fácil y más completa… Había llegado a escuchar incluso, se que siempre serás el hombre de mi vida. Esta frase obviamente, nunca la había creído. Todas aquellas conversaciones habían acabado igual: …pero prefiero no soñar, …pero prefiero no sentir, …pero prefiero acobardarme, etc.

       

       Lo que le comía por dentro no era pensar que había perdido oportunidades de sentir y soñar. Él se sentía vacío, pero ya había superado esa sensación antes, era difícil pero posible. Lo que no era capaz de superar, era pensar que todas esas personas que tanto le habían hecho sentir, estaban en realidad vacías, eran cobardes y, lo que es peor, eran todas iguales. 

       Se sintió otra vez como un imbécil, un idiota que no es capaz de dejar de vivir para sentir y experimentar, aunque su modo de vida le de cada vez más bofetadas. Pero era casi fisiológico, en él, no existía la posibilidad de vivir de otra manera, no quería sentirse libre, él lo era.

       Lo que más llama la atención, es que incluso en los momentos más difíciles, cuando se sentía realmente mal, sabía que había hecho lo correcto y que por estúpido que parezca, lo haría todo otra vez de la misma manera. Aquí se presenta su gran problema: ¿Cuántas veces sería capaz de soportar la decepción? La respuesta se le ocurría rápidamente, todas las veces que haga falta mientras siga pensando que existe alguien con quien compartir una forma de vida, alguien capaz de disfrutar de la vida en positivo. Alguien que no acepte que la vida se viva sin plantearse si vale la pena arriesgarse a disfrutarla, creando sus propios objetivos y perseguirlos hasta el final, porque esto sólo puede hacerte crecer.

       

       Lo único que a veces desea, es ser capaz de guardar un mínimo de rencor a aquellas personas que le decepcionaron, sólo para evitar que le vuelva a ocurrir. Pero, acto seguido borra esta idea de su cabeza, nunca condicionará su vida por temor a otra derrota. La mayor derrota sería bajar los brazos y convertirse en uno de ellos.  

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Una resposta to “Sería perfecto, pero…”

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Me ha encantado tu relato. Muchas veces me pregunto cómo es posible que haya gente que prefiere no arriesgarse a sentir, o cómo per mite que sus temores condicionen sus vidas…
Me alegra que tú no lo hagas.


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